Así se tomó la decisión -muy original, por cierto- de ubicar los sillones en un bow window del comedor, rodeada en sus tres lados de amplios ventanales de cara al exterior.
El jardín juega un rol esencial, y no sólo por los metros que ocupa. La idea fue incorporarlo a la casa a través de grandes ventanales de vidrio -algunos de ellos fijos- apenas cubiertos por cortinas en madera o género que permiten filtrar la luz.
El comedor se armó en una esquina del ambiente principal, junto a un amplio ventanal que asoma hacia el jardín, y lleva un dúo de cortinas en género liviano. La mesa está vestida con una tela hindú que contrasta con el tapizado con rayas de las sillas.
Un sofá cómodo, dos sillas antiguas y una mesa baja en bronce y vidrio. El sillón bergére tapizado ocupa un lugar especial, a un lado de la chimenea. Frente al ventanal de vidrio fijo, cubierto por una cortina de madera enrollable, se destaca la mesita de caña de Malaca.
La baranda del entrepiso está realizada con una estructura de hierro y tensores, que separan sin dividir y permiten filtrar la luz. Una pared hecha con paneles de yeso a media altura crea dos subespacios para el dormitorio y el escritorio. Su forma sinuosa le da movimiento al ambiente.
Explotar hasta el último rincón: la entrada, la pared sobre la puerta o los espacios entre las ventanas son lugares posibles para colocar estantes. Usar separaciones -como biombos, bibliotecas sin fondo o cubos apilables- que permitan crear zonas de intimidad sin quitar tanto espacio. Reemplazar las puertas tradicionales por plegadizas o corredizas.
La falta de espacio es uno de los problemas más difíciles de resolver. Sin embargo, existen opciones que permiten sumar metros. Muebles multifunción, ambientes integrados, divisiones que no quitan luz y cuartos de chicos con todas sus necesidades, han llegado para reinventar el espacio.
Dos estantes sobre la cama y un mueble que hace las veces de segundo placard, pintados de blanco, un color que les permite fundirse con la pared. Con una tapa de vidrio y tensores de acero se logró una mesa de apoyo muy liviana.
Dos hojas de misionero posan con gracia en un pequeño jarron de ceramica pintada de azul. El estilo minimalista también se impone en materia de arreglos florales.
Este original florero tiene base de madera y un tubo de ensayo que sostiene la flor. Distintas especies de pasto, como broncina y festuca glauca, para lograr un arreglo diferente.










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