Jueves, marzo 15th, 2012 | Author:

Simplicidad y limpieza de formas en la entrada al salón, en la primera planta, a través de unas puertas correderas y de un múrete de separación flanqueados por unos antiguos cántaros de Moveros y de Quintana y por una obra de Barjola. De nuevo, en el arranque de la escalera, la pasión por la escultura en otra obra de Julio López Hernández frente a un cuadro de Barjola, a la luz de la pared curva de pavés que cubre todo un ángulo de la entrada.

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