Lunes, enero 14th, 2013 | Author:

Hasta hace unos años, los cercos clásicos eran de hierro. Pero hoy se consiguen en los materiales más diversos. Los de vidrio, por integrarse fácilmente al entorno, suelen ser una de las soluciones más estéticas. Realizados en material Blisan de máxima seguridad, poseen una lámina central, que se adhiere a las dos láminas de vidrio, evitando que se rompan en caso de rajaduras. Sin embargo, una desventaja es que, con el tiempo, el vidrio se raya y no luce muy bien.

Las defensas con varillas de PVC, combinadas con mallas de color negro o natural, son otra opción muy práctica. Diseñadas de forma que los chicos no consigan treparse ni pasar por debajo, son livianas, enrollables y ultra resistentes. No requieren de ningún mantenimiento, ya que están compuestas por materiales resistentes al maltrato, al agua, al cloro y a los rayos UV del sol. Por ser de aluminio o de fibra de vidrio, sus postes no se oxidan y, al no estar pintados, su color no se degrada ni se salta. Su gran ventaja: la versatilidad. Se adaptan a cualquier diseño y, en caso de modificación de la pileta, pueden readaptarse. Además, al tener postes de PVC y estar aislados del suelo, eliminan el riesgo de electrocución. No son duras, con lo cual evitan golpes y traumatismos. Una buena idea es colocarlas dejando fuera el área de solarium de la pileta, para que pueda ser utilizada todo el año y sin riesgo para los chicos.

Categoría: Jardineria
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