Martes, febrero 05th, 2013 | Author:

Allá por los años locos, la gente tomaba el trencito que separaba New York de Long Island para respirar aire puro y pasar noches blancas de jazz y de gin. Como en los tiempos de Fitzgerald también hoy puede viajarse en tren para llegar a Sand’s Point, en la costa derecha de Long Island, donde sorprende por su extraña arquitectura la residencia construida por Myron Goldfinger.

Categoría: Casas de Campo
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