Dos hornacinas realizadas en la pared del comedor, que continúan el vistoso color almagre de los paramentos, albergan diversos platos y piezas antiguas de vajilla, creando así un agradable rincón con cierto sabor rústico en torno al mirador.
Dos hornacinas realizadas en la pared del comedor, que continúan el vistoso color almagre de los paramentos, albergan diversos platos y piezas antiguas de vajilla, creando así un agradable rincón con cierto sabor rústico en torno al mirador.
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